BARROCO

(siglo XVII)
 

Claves del periodo

 

A. van Dyck, El cardenal infante Don F. de Austria

Opone a la medida clásica un complejo de gran variedad   dinámica de formas y de expresiones.

Frente a la alegría de vivir, una sensualidad distinguida, la   espiritualidad religiosa, un riguroso ascetismo.

Una constante: el claroscuro, con sus polos extremos ausentes de   color, el blanco y el negro.

Tríada de colores, rojo, amarillo y azul, de donde surgen los   demás.

Ampliación del campo temático.

Penetración de la arquitectura en la pintura.
 Artistas y obras representativas
 M. A. Caravaggio: "Vocación de San Mateo"
Pedro Pablo Rubens: "Las tres gracias"
Rembrandt: "La ronda de noche"
A. Van Dyck: "Carlos I de Inglaterra"
Diego Velázquez: "Las meninas"
Francisco de Zurbarán: "San Hugo en el refectorio de los Cartujos"
Bartolomé Murillo: "Inmaculada Concepción"
 Estilos del mueble asociados
 Luis XIII, Luis XIV y Regencia. Restauración, Guillermo y María, Reina Ana, Primer georgiano. Barroco.
 

El barroco será el último gran estilo europeo, y se desarrollará entre el Absolutismo y la Ilustración. El término barroco empezó a usarse en el siglo XVIII por los críticos racionalistas para denominar un estilo contrario a las reglas, excesivo y extravagante. Proviene del portugués berrueco, perla defectuosa. A principios del siglo XIX se extiende este sentido peyorativo, y va preparándose la transición del término despectivo a un concepto que define el estilo de una época. Parte de un origen común: será Italia quien proporcione los elementos para la evolución de las distintas corrientes en cada país europeo.

En Italia destaca como máximo exponente Caravaggio, quien introduce el tenebrismo con el uso de fondos oscuros, destacando los personajes mediante una iluminación dirigida y violenta. Un estilo clasicista romano-boloñés, con un arte realista, bello y noble, sin los riesgos de la vulgaridad naturalista. Arte clasicista mitológico y alegórico, y de naturalezas de extraordinaria belleza. Los hermanos Carracci son fieles representantes de esta corriente. En escultura la figura de Bernini domina el panorama de la escultura funeraria, estatuas ecuestres y escultura mitológica, utilizando el mármol y el bronce.

España destaca por su originalidad y una dualidad de actitudes. Por un lado el realismo, cuya firmeza y solidez plástica están ya muy arraigadas en la tradición y cuyo insigne representante es Zurbarán. Por otro lado la técnica vaporosa y de pincelada instantánea de Velázquez. En la primera mitad del siglo triunfa el realismo, con formas de naturalismo tenebrista, destacando las escuelas de Madrid, Valencia y Sevilla. La segunda mitad del siglo es algo más colorista, triunfal y opulenta, sobre todo por la difusión de modelos flamencoruberianos. Los centros serán Madrid y Sevilla (Hispanoamérica). La carencia total de pintura profana y mitológica marca nuestro Siglo de Oro. Y las razones no son otras que la falta de una burguesía ilustrada (la única clientela es la religiosa); que existen unos perjuicios morales extremos; y el hábito de los poderosos de comprar pintura en Flandes e Italia.

En escultura se desarrolla la talla en madera policromada de carácter exclusivamente religioso y de marcado carácter realista. Destacan Gregorio Fernández en la escuela castellana, Martínez Montañés, Alonso Cano o Juan de Mesa en la escuela andaluza, y en la escuela levantina Salzillo.

En Francia se desarrolla el naturalismo, sobre todo en provincias, al servicio de la Iglesia y de la burguesía. Entre los tenebristas, Georges La Tour o los hermanos Le Nain. Pero es el clasicismo el que mejor se adaptará a los usos y necesidades de la Corte, con la obra de Poussin.

En Flandes y Holanda tendrán gran influencia los factores sociales, económicos, políticos y religiosos dando lugar a una separación total de los ideales artísticos. Por un lado la Flandes católica (Bélgica), con clientela aristocrática y monárquica. Se tratan asuntos religiosos en grandes lienzos de altar, la vida de santos o los sacramentos. Para la decoración de palacios reales y alta nobleza obras con temas mitológicos; destaca la pintura de Rubens, Van Dyck o Jordaens. En Holanda, territorio protestante de burguesía democrática, abunda el retrato de tono intimista y aparece el retrato corporativo. Son apreciados los cuadros de pequeñas dimensiones de género realista, muy del gusto burgués, con escenas domésticas, animales o paisajes. Se tratan asuntos bíblicos del Antiguo Testamento. Frans Hals, Rembrandt o Vermeer de Delft son algunos de los maestros.

 
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