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En 1909 Marinetti publicó su Manifiesto Futurista en Le Figaro
de París, y más tarde en Milán. El hecho de que se publicara también
en la capital francesa evidencia el deseo de dar notoriedad a su
propuesta. La famosa frase del punto 4 define claramente sus teorías:
"... un automóvil que ruge, que parece correr sobre la metralla,
es más bello que la Victoria de Samotracia". No sería exactamente
una tendencia artística, sino más bien una postura ante la vida
de algunos poetas y artistas plásticos italianos.
Rechazan el pasado y buscan la inspiración en la ciudad, la fábrica,
el trabajo colectivo... No reniegan de la acción y la violencia,
la provocación pública y las peleas. Al primer manifiesto le sucedieron
otros sobre pintura, escultura, música, fotografía...
Boccioni aconseja el uso de materiales inusuales y efímeros, y
sobre todo el movimiento. El dinamismo y la velocidad son características
esenciales en el futurismo, ejemplo y símbolo del nuevo hombre moderno.
También frecuente es el uso del llamado "complementarismo", divisionismo
de origen francés como técnica para captar la sensación dinámica
del movimiento.
Hay también un cierto ritmo abstracto derivado de Munch y del Art
Nouveau. Toman del cubismo la simultaneidad y descomposición buscando
la línea dinámica. La materialidad de los cuerpos se destruye por
el movimiento y la luz.
Boccioni también se implicó en el ámbito de la escultura, además
de redactar su Manifiesto en 1912, en el que sostiene la abolición
de la escultura de línea cerrada. Incorpora materiales poco habituales
e incluso motores para propiciar el movimiento (obras cinético-lumínicas),
con líneas aerodinámicas que hacen continuar el objeto en el espacio.
La vida del futurismo es efímera; la muerte de Boccioni y el comienzo
de la Primera Guerra Mundial ponen fin a esta tendencia.
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