IMPRESIONISMO

(Segunda mitad del s. XIX- principios del s. XX)

Claves del periodo

A. Renoir, Baile en el Moulin de la Galette

Pintura al aire libre, "plein air".

Ofensiva contra el gusto académico.

Estudio de la luz y su incidencia sobre los objetos.

Influencia de la fotografía y la captación del instante.

Desaparición del dibujo en favor del color.

Técnica de toques yuxtapuestos de colores claros.

Artistas y obras representativas
Édouard Manet: "Déjeuner sur l´herbe"
Claude Monet: "Ninfeas"
Auguste Renoir: "Le moulin de la Galette"
Edgar Degas: "En las carreras"
Caillebotte: "Calle de París, tiempo lluvioso"
Auguste Rodin: "El pensador"
Estilos del mueble asociados
Napoleón III, Modernismo, Art Nouveau

El impresionismo pone fin a un sistema figurativo presente desde el siglo XIV, que se apoyaba en la perspectiva lineal y en el claroscuro. Los impresionistas se sitúan frente a la realidad y tratan de ser fieles a lo que ven. Trabajan al aire libre, lo que les obliga a ser muy rápidos por lo cambiante de la luz. Esto lleva consigo la eliminación del dibujo y la escisión con la pintura académica. Su gran objetivo es el estudio de la luz y su efecto sobre los objetos. Eliminan el negro de su paleta porque es la ausencia de luz. Buscan plasmar con precisión instantánea aquellos cambios que sobre la apariencia de las cosas operan la atmósfera, la luz y sus reflejos.

En el año 1863 empiezan a entrar en contacto los impresionistas en el Salón de los Rechazados, destinado a aquellos que no eran aceptados para exponer en el Salón oficial. Trabajan conjuntamente y se darán a conocer como grupo en el Estudio del fotógrafo Nadar en 1874. Monet colgó su obra "Impresión, sol naciente", que el crítico Leroy aprovechó para bautizar al grupo como impresionistas. Se forman en estudios independientes como la Academie Suisse y el Atelier Gleyre, lugares donde además se ponen en contacto unos y otros.

Es un arte surgido en el París renovado del barón Haussman, de amplias avenidas y bulevares donde se pasea la burguesía vestida a la última moda. Eso es lo que pintan los impresionistas; los temas históricos y mitológicos han sido desplazados por escenas relajadas de la vida moderna que van más allá de las simples estampas de costumbres. Aparece también con insistencia el paisaje como alejamiento de la ciudad industrial y es muy aceptado por las amplias posibilidades cromáticas que ofrece.

Hay una fuerte influencia de la pintura inglesa de Turner, Constable o Bonnington; de Boudin y Jongkind, todos ellos interesados ya por la pintura al aire libre y la disolución de la pincelada.

El impacto de la fotografía trastocó los conceptos tradicionales, su fugacidad y los planos cortados se trasladarán a la pintura. También el descubrimiento de la estampa japonesa (ukiyo-e) modifica la visión tradicional del cuadro.

El germen de los impresionistas está en Manet, que nunca se consideró como parte del grupo. Monet y Renoir trabajan juntos en las afueras de París; Pissarro capta el espectáculo urbano en distintos momentos del día; Degas presenta lo que le rodea de forma muy refinada, como un simple observador de la realidad. En escultura hay que destacar a Rodin, Degas, Rude y Carpeaux.

La difusión del postimpresionismo hace despegar en España la modernidad, con un eco de la paleta impresionista. La renovación se da en el País Vasco y Cataluña, gracias a artistas que viajan a París y se incorporan a la vanguardia. Ramón Casas, Darío de Regoyos, Iturrino, Rusiñol y Adolfo Guiart son algunos de ellos.

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