MODERNISMO/ART NOUVEAU

(Finales s. XIX - principios s. XX (1880-1910)

Claves del periodo

H. Guimard, Metro de Paris

Consecuencia del esteticismo y el simbolismo.

Búsqueda de la sinceridad y la autenticidad.

Vuelta al trabajo del artesano y del diseñador.

Líneas ondulantes y asimétricas.

Motivos decorativos tomados de la naturaleza: flores, tallos,   insectos...

Importancia de las artes menores o aplicadas.

Artistas y obras representativas
 Gustav Klimt: "El beso"
Charles Mackintosh: Hill House
Francisco Durrio: orfebrería
Pablo Gargallo: Espejo
Ramón Casas: "Barcelona 1902"
Darío de Regoyos: "Viernes Santo en Castilla"
  Estilos del mueble asociados
 Art Nouveau, Arts and Crafts, Liberty, Modernismo, Jugendstil.
 

El término Art Nouveau o Jugendstil, como se llamó en Francia y en Alemania, es originariamente un estilo de las artes decorativas, que por extensión se aplicó a la pintura e incluso a la escultura. Existieron indudables centros de desarrollo como Glasgow, Bruselas, París, Munich o Viena. Es una consecuencia del esteticismo y del simbolismo, y tiene base en las tradiciones nacionales, con importantes influencias de Ruskin y W. Morrism y del English Arts and Crafts Movement de finales de 1880.

El modernismo insiste en las formas naturales, en las flores y plantas acuáticas de tallo largo, todo ello muy del gusto de la estética finisecular. Por todas partes vemos los mismos elementos figurativos, aves, cintas, tallos florales que se enroscan sobre sí mismos y crean todos ellos una profusa decoración que se aplica a cualquier tipo de obra. Las manifestaciones más importantes las encontramos en las artes menores: cerámica, joyas, mobiliario, vidrio, grabados y carteles, etc.

El término "modernismo" proviene de la tienda que Samuel Bing tenía en París, donde se podían encontrar los últimos y más innovadores diseños europeos. Allí se expuso la obra de Munch, cuyas líneas curvas y ondulantes anuncian las formas predilectas del modernismo.

Es principalmente una reacción ante el mundo industrial, por ello se vuelca en la artesanía y el arte por el arte, e intenta romper con todas las corrientes historicistas que habían dominado hasta el s. XIX la arquitectura y la decoración.

La obra del arquitecto escocés Mackintosh y los dibujos de Aubrey Beardsley son de gran importancia, además de suponer la entrada de Gran Bretaña en la escena artística europea. Hay un cierto aire prerafaelita en esos dibujos de técnica impecable realizados con pluma de acero y espesa tinta negra que se utilizaron para ilustrar las novelas de Orson Welles.

En Alemania, en cambio, el Jugendstil era un estilo demasiado extravagante. El ambiente liberal era más propicio al simbolismo que a los valores naturalistas. La Sezession vienesa muestra cierta influencia de la escuela escocesa, pero hay dos grandes figuras que destacan por sí mismas: Josef María Olbrich, que diseña el edificio de la Sezession, y Gustav Klimt, primer presidente del grupo. Este último había formado parte de una empresa de artistas decoradores, dedicados a pintar murales para museos y teatros. Los que Klimt realizó en solitario para la Universidad de Viena crearon una gran polémica: formas desnudas enmarcadas por curvas y espirales, algo cercano al mosaico, con estuco y panes de oro.

En Francia hubo dos focos importantes: París y Nancy, siendo esta última conocida por sus vidrios decorativos. En París tenemos el recuerdo de las ornamentadas estaciones de metro de Victor Guimard, por ejemplo. Bélgica destaca sobre todo por los grandes arquitectos, Victor Horta o H. Obrist.

En España la actividad artística modernista se centró en Cataluña, más concretamente en Barcelona, donde la obra de Gaudí dejó patente el esplendor y auge económico de la época. Varios artistas vascos y catalanes mantuvieron un estrecho contacto con la capital francesa, de modo que su estilo es mucho más refinado e innovador que lo que se estaba realizando en la Península en ese momento. Francisco Durrio se podría inscribir en este grupo más cercano a la vanguardia. Trabajó en sus primeros años como orfebre y joyero, interesándose más tarde por la cerámica.

En pintura hay figuras muy relevantes como Darío de Regoyos, Ramón Casas o Santiago Rusiñol entre otros. Este modernismo posee un aire distinto al del resto de Europa; las líneas ondulantes y el decorativismo se traducen aquí en una herencia del impresionismo y un reflejo de la sociedad catalana, una especie de crónica social.

En Estados Unidos también se apreciaron sus influencias, en la escuela de Chicago y los conocidos vidrios, cerámica y joyas de L. C. Tiffany.

 
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