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El neoclasicismo tiene sus orígenes a mediados del siglo XVIII. Maduró rápido
y tuvo un florecimiento breve. El cansancio por las formas del barroco y del rococó
coincide con los descubrimientos que se llevan a cabo en Pompeya y Herculano,
y con los estudios del tratadista clásico Winckelmann. Además, un deseo de erudición
prospera en los ambientes artísticos. Aunque las circunstancias de este
rechazo generalizado del barroco y rococó difieren ampliamente de un país a otro,
el nuevo estilo adquiere pronto un carácter internacional, extraordinariamente
homogéneo. La universalidad es una de sus pretensiones. La rápida difusión de
las ideas a través de los escritos de teoría del arte, la incipiente prensa, la
fundación de Academias y un nuevo espíritu científico serán en parte responsables
de ello. Surge en Francia y en Inglaterra, fundamentalmente tratando de
revivir la antigua Grecia. La Antigüedad clásica es el modelo a seguir, pero el
resultado comporta una especial rigidez. El término neoclásico fue acuñado a mediados
del siglo XIX para designar peyorativamente lo que entonces se denominaba un estilo
sin vida, impersonal y frío. A fines del XVIII, para referirse al estilo que estamos
abordando, hablaban del "verdadero estilo" o de "revival" o "risorgimiento"; lo
concebían como un nuevo Renacimiento. En el ámbito de la pintura se encuentran
con el problema de la escasez de obras pictóricas conservadas, apenas las pinturas
pompeyanas. Por lo que las vasijas y la escultura serán los paradigmas de la nueva
pintura. El desarrollo de las Academias implicará una serie de normas que habrán
de acatar los artistas del momento. La pintura será testigo del cambio radical
de la indumentaria. Se abandonan los complicados vestidos rococós y el uso de
la peluca, se sustituyen las ricas telas por fracs de paño negro y las damas visten
inspiradas en las clámides y túnicas grecorromanas. Las vinculaciones entre
el neoclasicismo y la Ilustración son muy fuertes. Todas las convicciones del
siglo XVIII, fuesen religiosas, morales, filosóficas o artísticas se basaban en
el recurso a la ley natural. Y ser acorde con la naturaleza significa ajustarse
a la hipótesis de unidad y universalidad. El artista se eleva por encima de lo
accidental y de lo transitorio para realizar una interpretación naturalista del
arte. No es copiar la naturaleza, sino imitarla, lo que exige del artista que
ponga en juego sus mejores cualidades. El ideal lo buscan en la naturaleza,
en el desnudo y en la Razón. Intentan recrear el paisaje literario de Homero,
en unos paisajes de belleza ideal. El artista neoclásico, con sus elevados propósitos
morales, se encontró con algunas dificultades en el desnudo. Quería ser natural,
no naturalista, limpiarlo de toda connotación erótica, únicamente representar
la inocencia, la sencillez sin adornos, una pureza esencial. Pero los modelos
escasean o son poco satisfactorios para sus propósitos. La idea de la muerte
es otro tema al que aluden los neoclásicos, por ser la muerte una imagen que genera
unos sentimientos que encuentran eco en todos los pechos. En Inglaterra
el desarrollo artístico caminará por otros derroteros, ajenos a lo neoclásico.
Artistas como J. Reynolds y T. Gainsborough desarrollan una pintura verdaderamente
nacional en el paisaje y el retrato. En Francia y en España, con la nueva
dinastía borbónica de origen francés y con Carlos III un verdadero promotor, tendrá
gran arraigo. Así como en Alemania, sobre todo en el norte. |