NEOCLASICISMO

(Mediados s. XVIII - finales s. XVIII)

 

Claves del periodo

 

A. Canova, Hebe

La Antigüedad clásica es el modelo a seguir.

Tonalidades pálidas, desprecio por el color.

Valoración de la línea del dibujo.

Pintura de carácter plástico.

Luz difusa, muy clara.

Temática de asuntos mitológicos, desnudos, la muerte, la   naturaleza.

Artistas y obras representativas
  Jean Louis David: "El juramento de los Horacios"
Ingres: "Edipo"
Goya: "La maja vestida"
José Madrazo: "La muerte de Viriato"
Vicente López: "Retrato de Jovellanos"
Luis Meléndez: "Naturaleza muerta"
Rafael Mengs: "Frescos de la Aurora"
  Estilos del mueble asociados
 Luis XVI, Directorio, Imperio, Restauración, Neoclásico, Fernandino. Georgiano tardío, Regencia.
 

El neoclasicismo tiene sus orígenes a mediados del siglo XVIII. Maduró rápido y tuvo un florecimiento breve. El cansancio por las formas del barroco y del rococó coincide con los descubrimientos que se llevan a cabo en Pompeya y Herculano, y con los estudios del tratadista clásico Winckelmann. Además, un deseo de erudición prospera en los ambientes artísticos.

Aunque las circunstancias de este rechazo generalizado del barroco y rococó difieren ampliamente de un país a otro, el nuevo estilo adquiere pronto un carácter internacional, extraordinariamente homogéneo. La universalidad es una de sus pretensiones. La rápida difusión de las ideas a través de los escritos de teoría del arte, la incipiente prensa, la fundación de Academias y un nuevo espíritu científico serán en parte responsables de ello.

Surge en Francia y en Inglaterra, fundamentalmente tratando de revivir la antigua Grecia. La Antigüedad clásica es el modelo a seguir, pero el resultado comporta una especial rigidez. El término neoclásico fue acuñado a mediados del siglo XIX para designar peyorativamente lo que entonces se denominaba un estilo sin vida, impersonal y frío. A fines del XVIII, para referirse al estilo que estamos abordando, hablaban del "verdadero estilo" o de "revival" o "risorgimiento"; lo concebían como un nuevo Renacimiento.

En el ámbito de la pintura se encuentran con el problema de la escasez de obras pictóricas conservadas, apenas las pinturas pompeyanas. Por lo que las vasijas y la escultura serán los paradigmas de la nueva pintura. El desarrollo de las Academias implicará una serie de normas que habrán de acatar los artistas del momento.

La pintura será testigo del cambio radical de la indumentaria. Se abandonan los complicados vestidos rococós y el uso de la peluca, se sustituyen las ricas telas por fracs de paño negro y las damas visten inspiradas en las clámides y túnicas grecorromanas.

Las vinculaciones entre el neoclasicismo y la Ilustración son muy fuertes. Todas las convicciones del siglo XVIII, fuesen religiosas, morales, filosóficas o artísticas se basaban en el recurso a la ley natural. Y ser acorde con la naturaleza significa ajustarse a la hipótesis de unidad y universalidad. El artista se eleva por encima de lo accidental y de lo transitorio para realizar una interpretación naturalista del arte. No es copiar la naturaleza, sino imitarla, lo que exige del artista que ponga en juego sus mejores cualidades.

El ideal lo buscan en la naturaleza, en el desnudo y en la Razón. Intentan recrear el paisaje literario de Homero, en unos paisajes de belleza ideal. El artista neoclásico, con sus elevados propósitos morales, se encontró con algunas dificultades en el desnudo. Quería ser natural, no naturalista, limpiarlo de toda connotación erótica, únicamente representar la inocencia, la sencillez sin adornos, una pureza esencial. Pero los modelos escasean o son poco satisfactorios para sus propósitos.

La idea de la muerte es otro tema al que aluden los neoclásicos, por ser la muerte una imagen que genera unos sentimientos que encuentran eco en todos los pechos.

En Inglaterra el desarrollo artístico caminará por otros derroteros, ajenos a lo neoclásico. Artistas como J. Reynolds y T. Gainsborough desarrollan una pintura verdaderamente nacional en el paisaje y el retrato.

En Francia y en España, con la nueva dinastía borbónica de origen francés y con Carlos III un verdadero promotor, tendrá gran arraigo. Así como en Alemania, sobre todo en el norte.

 
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