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Los artistas siempre han mostrado su deseo por expresar movimiento
y durante el siglo XX, además, dinamismo. Introducido por N. Gabo
y Pevsner y de forma más clara en las obras accionadas por motor
de Marcel Duchamp. El arte cinético propone una opción similar,
obras tridimensionales con movimiento real gracias a un motor.
En relación con estas manifestaciones está el Op Art, Optical Art
o Arte Óptico. La diferencia estriba en que el movimiento no es
real sino ilusorio, producido por una serie de métodos basados en
el conocimiento de las leyes ópticas de física. El término apareció
por primera vez en la revista Times en 1964,tras la exposición "The
Responsive Eye" realizada en el MOMA de Nueva York.
V. Vasarely empieza a trabajar en las primeras experiencias en
torno a los años 30. Pero es en 1950 cuando su obra se vuelve completamente
abstracta, ya dentro de esta tendencia Op. Realizó obras usando
únicamente blanco y negro, considerando que la agresión que producen
en la retina crea una clara sensación de movimiento. Las más profundas
obras cinéticas se consiguieron con ayuda de la fotografía. Experimenta
con cuatro formas simples, cuadrado, círculo, rombo y elipse, y
empieza a introducir el color. Muestra un fuerte interés por la
astrofísica en sus obras "CTA" y "VEGA".
Yaacov Agam continúa en esta línea, basándose en investigaciones
sobre cromatismo de los grandes maestros alemanes. Trabaja sobre
planchas de aluminio articuladas cuyos efectos varían según la ubicación
del espectador.
En 1960 se constituye en París el Group de Recherche d´Art Visuel,
que se disolvió en pocos años. Entre sus miembros estaban: García
Rossi, Le Parc, Morellet, Stein y Sobrino. Realizan actividades
en relación con el movimiento y como equipo desarrollaron una serie
de obras en las calles de París que implicaban a transeúntes en
la acción. Crean un sinfín de objetos cuya finalidad es producir
movimiento. Para Julio Le Parc la figura geométrica es esencial,
ayudada por el color para conseguir un efecto más agresivo.
En Inglaterra, B. Riley capta perfectamente la noción dinámica
en su obra "Corriente" de 1964. Mientras, Eusebio Sempere conoció
en París el auge del cinetismo. Sus gouaches de 1953 siguen un ritmo
similar a Kandinsky. Quizá su obra más destacada sean los collages,
creados con tiras de cartulina que dejan ver el fondo vacío. Su
cromatismo se aleja de lo común entre los otros representantes,
usa gamas pastel que hacen referencia a su origen levantino.
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