ROCOCÓ

(Principios s. XVIII - mediados s. XVIII)

 

Claves del periodo

 

Tiépolo, Angel con corona  de azucenas

Máxima exaltación del barroco en cuanto a las formas   (irregularidad y líneas que ondulan).

Arte característico de la sociedad aristocrática.

Se renuncia al expresionismo en aras de una belleza formal.

Figura femenina, protagonista principal.

Ligereza, fragilidad y gracia cortesana.

Exaltación de la ornamentación (rocalla)

Artistas y obras representativas
 Antoine Watteau: "L' enseigne de Gersaint"
François Boucher: "El baño de Diana"
Honoré Fragonard: "El columpio"
William Hogarth: "Matrimonio a la moda"
Canaletto: "La aduana de Venecia"
G. Battista Tiépolo: "Glorificación de la monarquía española"
Luis Paret y Alcázar: "La Puerta del Sol"
  Estilos del mueble asociados
  Luis XV, rococó, chippendale.
 

La estética del rococó corresponde a las formas del barroco, pero sin embargo responde a un período histórico completamente distinto. Coincide en la mayoría de los países europeos con la implantación de las monarquías absolutas, sistema que se dio por llamar Despotismo Ilustrado.

Se trata de un estilo ornamental, que surge con gran fuerza en el arte alemán, cuya tradición barroca no se había interrumpido. Pero los que más contribuyeron a darle su aspecto característico y serán responsables de su difusión, son los franceses.

En el siglo XVII en Francia, bajo la monarquía de Luis XIV, se impone un ideal inflexible, completamente clásico, dirigido por razones de estado contra el barroquismo que impera en el resto de Europa. Como respuesta a esta situación, en lo que parece axiomático en materia de gusto artístico, se buscó la tendencia opuesta. Del barroco tomará muchas de sus formas: la idea del movimiento, elementos de irregularidad, dinamismo, composiciones complicadas. Y añade los nuevos valores de la sociedad: gusto por lo exótico y chinesco, la galantería, la ironía e incluso la osadía de expresión. Se intenta plasmar el anhelo de elegancia y de claridad y el interés por las pequeñas cosas.

La palabra rococó surge de los términos rocaille y coquille, rocalla y concha, que sugieren formas irregulares inspiradas en las rocas marinas que llevan adheridas algas y conchas. Se trata de una composición de estos dos términos. Este elemento decorativo sin lógica geométrica y de perfil ondulado, como el de ciertas conchas de molusco, queda rematado en una especie de penacho en voluta, que combinan con formas vegetales. Se usa para platería, cerámica, boiseries, muebles e incluso algunas composiciones de carácter pictórico.

En el ámbito de la pintura la amabilidad de los temas que se tratan, ese espíritu ligero que lo empapa todo y la mayor libertad en la interpretación psicológica, son rasgos esenciales de este movimiento. Lo anecdótico forma parte de los temas, llegando a hacer concesiones, sobre todo en los asuntos galantes, a la procacidad. Se usan los colores claros y una técnica vaporosa. Las figuras femeninas son menudas y de un encanto especial.

El siglo XVIII supone la primacía del arte francés tanto en pintura como en escultura. Figuras como Watteau, Fragonard o Boucher en pintura, Duquesnoy y Falconet en escultura.

En Italia hay un estancamiento generalizado salvo en lo que respecta a la escuela veneciana. Venecia, centro de la vida galante, tiene artistas de la talla de Tiépolo con su lujo y exotismo, Pietro Longhi pintor de costumbres, Canaletto o Guardi representantes de la vedutta. En escultura mencionar a Filippo della Valle o a Schiaffino.

En España falta en la pintura el verdadero rococó, más debido a la temática y al colorido que a la aplicación pictórica. Sí encontramos la soltura de pincelada y ese aire difuminado, típico del rococó. Destacar la presencia de pintores extranjeros en la Corte como Corrado Giaquinto o Tiépolo. Y entre los artistas españoles, Luis Paret y Alcázar y el escultor Salzillo.

 
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