ROMÁNICO

(siglos XI-XII)

  Claves del periodo
 

Descendimiento, Monasterio de Silos

De carácter internacional

El arte para divulgar la religión cristiana

Ausencia de luz

Arco de medio punto

Figuras planas con poco movimiento

Composiciones sin perspectiva

Artistas y obras representativas
 Maestro Mateo: "Pórtico de la Gloria" (Catedral de Santiago de Compostela)
Maestro de Maderuelo: "Santa de Maderuelo"
(Anónimo): "Urna de Santo Domingo de Silos"
(Anónimo): "Iglesia de San Martín de Frómista"
  Estilos del mueble asociados
  Románico.
 

El románico se puede considerar como el primero de los estilos artísticos que se producen en toda Europa y que estaba casi limitado al mundo religioso en casi todas las disciplinas. Su divulgación se vio favorecida por las rutas de peregrinación, a Roma y a Santiago de Compostela, por eso encontramos las construcciones más representativas a lo largo de estos caminos que recorren toda Europa.

Todas las construcciones son de planta rectangular o de cruz latina, con elementos sustentantes muy pesados y gruesos; con pocos vanos, de ahí la ausencia de luz que en los templos invitaba al recogimiento.

El arco de medio punto es el que más lo caracteriza, estando presente desde las portadas de las iglesias hasta las arquerías de los claustros. Las bóvedas son de cañón y cuando éstas se cruzan, de crucería.

La escultura es de carácter decorativo, en función de la decoración del templo; plana, sin movimientos, y si conforma alguna escena ésta es sin profundidad ni perspectiva, pues lo importante es el mensaje a transmitir. Destaca la decoración figurativa en las portadas y los capiteles en los que se narran pasajes de la Biblia. Como ejemplos encontramos los del claustro de Santo Domingo de Silos, donde los capiteles alternan la decoración vegetal con animales fantásticos, así como alegorías de los vicios y las virtudes.

La escultura de bulto redondo se reduce prácticamente a las representaciones de Jesucristo crucificado, de cuatro clavos, con el cuerpo recto y los brazos horizontales, sin representar sufrimiento alguno. También la Virgen con el Niño se hace en bulto, ambos mirando al frente sin expresión alguna y suelen ser de gran tamaño, con carácter monumental.

Las mismas características se repiten en la pintura, utilizada para cubrir los muros de las iglesias. Los temas se repiten: Cristo en majestad, los apóstoles, la Virgen con el Niño... Todos ellos sin profundidad, en colores planos y en ocasiones aparecen perfilados por una gruesa línea negra.

En definitiva, es un arte de carácter ingenuo que no se preocupa tanto por la forma como por el contenido.

 
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