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El románico se puede considerar como el primero de los estilos artísticos que
se producen en toda Europa y que estaba casi limitado al mundo religioso en casi
todas las disciplinas. Su divulgación se vio favorecida por las rutas de peregrinación,
a Roma y a Santiago de Compostela, por eso encontramos las construcciones más
representativas a lo largo de estos caminos que recorren toda Europa. Todas
las construcciones son de planta rectangular o de cruz latina, con elementos sustentantes
muy pesados y gruesos; con pocos vanos, de ahí la ausencia de luz que en los templos
invitaba al recogimiento. El arco de medio punto es el que más lo caracteriza,
estando presente desde las portadas de las iglesias hasta las arquerías de los
claustros. Las bóvedas son de cañón y cuando éstas se cruzan, de crucería. La
escultura es de carácter decorativo, en función de la decoración del templo; plana,
sin movimientos, y si conforma alguna escena ésta es sin profundidad ni perspectiva,
pues lo importante es el mensaje a transmitir. Destaca la decoración figurativa
en las portadas y los capiteles en los que se narran pasajes de la Biblia. Como
ejemplos encontramos los del claustro de Santo Domingo de Silos, donde los capiteles
alternan la decoración vegetal con animales fantásticos, así como alegorías de
los vicios y las virtudes. La escultura de bulto redondo se reduce prácticamente
a las representaciones de Jesucristo crucificado, de cuatro clavos, con el cuerpo
recto y los brazos horizontales, sin representar sufrimiento alguno. También la
Virgen con el Niño se hace en bulto, ambos mirando al frente sin expresión alguna
y suelen ser de gran tamaño, con carácter monumental. Las mismas características
se repiten en la pintura, utilizada para cubrir los muros de las iglesias. Los
temas se repiten: Cristo en majestad, los apóstoles, la Virgen con el Niño...
Todos ellos sin profundidad, en colores planos y en ocasiones aparecen perfilados
por una gruesa línea negra.
En definitiva, es un arte de carácter ingenuo que no se preocupa
tanto por la forma como por el contenido.
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