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Corriente oficialmente inaugurada por el "Primer manifiesto surrelista"
del poeta André Breton, que busca una emancipación de la vida imaginativa
de las limitaciones de la razón y el orden social. Es un momento
de posguerra en que se exige que el artista intente comprender la
totalidad del hombre, remitiéndose al psicoanálisis de Freud.
Se refugian en la personalidad, en el inconsciente, en los sueños
y en la experiencia personal. Su trabajo requiere algo de automatismo,
porque es así como se expresa el estado real del pensamiento. Los
pintores investigan las reacciones espontáneas de la mano sobre
el medio (Miró) y otros encuentran metáforas visuales de gran claridad
y precisión (Dalí, Magritte).
La primera exposición surrelista se hizo en la Galería Pierre de
París, en noviembre de 1925. En ella participaron Picasso, Paul
Klee, de Chirico, M. Ernst, Masson, Man Ray, Arp, Miró y Pierre
Roy. Todos ellos eran antiguos dadaístas o simpatizantes. Picasso
aparece curiosamente en su exposición, pero no se puede considerar
como surrealista. De Chirico es un pre-surrealista, que muestra
interés por la perturbadora conexión entre perspectiva y metafísica.
Tiene una cierta relación con el futurismo de Carlo Carrá.
Todos los ámbitos artísticos, el teatro, el cine, la literatura
se empeñan en representar esa realidad ilógica, ese mundo onírico
y absurdo que escapa de los dominios de la razón. Es la afirmación
de una nueva realidad quizá más real que la que vemos con nuestros
propios ojos.
Para Max Ernst las obras deben contener símbolos comunes que se
intercambian con el público y por ello son comprensibles. Yves Tanguy
crea una proyección imaginaria de formas totalmente inventadas con
claridad extrema y gran precisión de detalles. Hay un deseo de liberar
el pensamiento de todo control consciente. Buscan la sorpresa, primero
le dan título y luego pintan la obra, o ponen el lienzo boca abajo...
Dalí fue expulsado del Partido Surrealista en 1942. Su obra excede
en complejidad imaginativa e intensidad visual a las de cualquier
otro maestro. Aparecen imágenes múltiples, distorsionan los cuerpos
y dan vida a lo inanimado.
René Magritte y Paul Delvaux son dos artistas belgas que se expresan
de una forma menos llamativa. Magritte establece las premisas de
su obra en un texto de 1929 La Révolution Surréaliste. Delvaux añade
a la iconografía surrealista una freudiana danza macabra entre el
amor, el tiempo y la muerte.
El surrealismo abstracto está encabezado por André Masson y Joan
Miró. Es un término contradictorio porque pocas de sus obras son
intencionadamente abstractas. Ambos son maestros de la inspiración
y ejecución automática, esenciales para Bréton. Luchan contra las
imágenes congeladas del cubismo. Masson explora con la forma y la
línea. Miró tiene una extraña formación basada en el fauvismo y
el cubismo. En un principio se centra en un realismo exagerado,
pero se va alejando de la realidad con deleite infantil para captar
lo esencial de las cosas.
La escultura no es un ámbito muy explorado por los surrealistas
porque no facilita la expresión del subconsciente. Se podrían destacar
algunos relieves de H. Arp que se exponen en 1925.
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