SURREALISMO

(1924 - 66)
 

Claves del periodo

 

Importancia de las teorías de Freud.

Interés por la personalidad y el inconsciente.

Representación de lo onírico, del mundo de los sueños.

Automatismo como forma de trabajo.

Carencia de un orden lógico en las obras.

Afirmación de una nueva realidad.

Artistas y obras representativas
  René Magritte: "La condición humana"
Max Chagall: "Yo y la aldea"
Yves Tanguy: "¡Mamá, papá está herido!"
Salvador Dalí: "La persistencia de la memoria"
Joan Miró: "Mujer, pájaro y estrella"
Paul Delvaux: "Manos"
Giorgio de Chirico: "Héctor y Andrómaca"
  Estilos del mueble asociados
  Art Decó.
 

Corriente oficialmente inaugurada por el "Primer manifiesto surrelista" del poeta André Breton, que busca una emancipación de la vida imaginativa de las limitaciones de la razón y el orden social. Es un momento de posguerra en que se exige que el artista intente comprender la totalidad del hombre, remitiéndose al psicoanálisis de Freud.

Se refugian en la personalidad, en el inconsciente, en los sueños y en la experiencia personal. Su trabajo requiere algo de automatismo, porque es así como se expresa el estado real del pensamiento. Los pintores investigan las reacciones espontáneas de la mano sobre el medio (Miró) y otros encuentran metáforas visuales de gran claridad y precisión (Dalí, Magritte).

La primera exposición surrelista se hizo en la Galería Pierre de París, en noviembre de 1925. En ella participaron Picasso, Paul Klee, de Chirico, M. Ernst, Masson, Man Ray, Arp, Miró y Pierre Roy. Todos ellos eran antiguos dadaístas o simpatizantes. Picasso aparece curiosamente en su exposición, pero no se puede considerar como surrealista. De Chirico es un pre-surrealista, que muestra interés por la perturbadora conexión entre perspectiva y metafísica. Tiene una cierta relación con el futurismo de Carlo Carrá.

Todos los ámbitos artísticos, el teatro, el cine, la literatura se empeñan en representar esa realidad ilógica, ese mundo onírico y absurdo que escapa de los dominios de la razón. Es la afirmación de una nueva realidad quizá más real que la que vemos con nuestros propios ojos.

Para Max Ernst las obras deben contener símbolos comunes que se intercambian con el público y por ello son comprensibles. Yves Tanguy crea una proyección imaginaria de formas totalmente inventadas con claridad extrema y gran precisión de detalles. Hay un deseo de liberar el pensamiento de todo control consciente. Buscan la sorpresa, primero le dan título y luego pintan la obra, o ponen el lienzo boca abajo...

Dalí fue expulsado del Partido Surrealista en 1942. Su obra excede en complejidad imaginativa e intensidad visual a las de cualquier otro maestro. Aparecen imágenes múltiples, distorsionan los cuerpos y dan vida a lo inanimado.

René Magritte y Paul Delvaux son dos artistas belgas que se expresan de una forma menos llamativa. Magritte establece las premisas de su obra en un texto de 1929 La Révolution Surréaliste. Delvaux añade a la iconografía surrealista una freudiana danza macabra entre el amor, el tiempo y la muerte.

El surrealismo abstracto está encabezado por André Masson y Joan Miró. Es un término contradictorio porque pocas de sus obras son intencionadamente abstractas. Ambos son maestros de la inspiración y ejecución automática, esenciales para Bréton. Luchan contra las imágenes congeladas del cubismo. Masson explora con la forma y la línea. Miró tiene una extraña formación basada en el fauvismo y el cubismo. En un principio se centra en un realismo exagerado, pero se va alejando de la realidad con deleite infantil para captar lo esencial de las cosas.

La escultura no es un ámbito muy explorado por los surrealistas porque no facilita la expresión del subconsciente. Se podrían destacar algunos relieves de H. Arp que se exponen en 1925.

 
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